Cultivos ilícitos de Colombia y Perú son un potencial riesgo para Ecuador

Por:
Javier Hrycaniuk, Primer Vicepresidente
Basc Capítulo Guayaquil

 

Durante el mes de Junio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presentó los reportes sobre el monitoreo de cultivos ilícitos en Ecuador, Perú y Colombia, correspondientes al año 2013. La extensión de los reportes (Colombia 136, Perú 76 y Ecuador 49 páginas respectivamente) indica la importancia de estos cultivos en los países mencionados.

Ecuador

En el caso de nuestro país se trata del cuarto informe sobre indicadores de cultivos ilícitos, siendo este, el mejor realizado hasta la presente fecha.

Lo expuesto en el reporte es la información provista por las autoridades locales, recabada en operativos de hallazgo y erradicación, con la cual se planificaron vuelos de reconocimiento. El monitoreo estuvo centra-do en la evaluación del corredor fronterizo con Colombia. La fase de evaluación terrestre fue descartada por temas de seguridad en la zona de frontera. Aun no existe un protocolo para el levantamiento y registro de información primaria complementaria que enriquezca el reporte, previo a la erradicación de las plantas.

A diferencia de otros países Andinos, Ecuador no tiene cultura cocalera, la cual fue erradicada en el periodo pos colonial y el cultivo de coca no es legal en el país. De las plantas encontradas y erradicadas, no se evidencian señales de cultivo, sembradías o cuidadas con fines comerciales ilícitos, su mayoría es silvestre y agrupadas en pequeñas cantidades.

A nivel país, en el 2013 fueron erradicadas 41,996 plantas, cifra menor al 2012, siendo la frontera norte la zona con mayor presencia de plantas continúas. Entre las provincias de Esmeraldas, Sucumbíos y parte de Pichincha, la erradicación alcanzó las 27 hectáreas. Otros hallazgos importantes se han efectuado en la provincia de Napo, con 14,200 plan-tas erradicadas.

Perú

Desde el año 2002, la UNODC analiza imágenes aéreas y a partir del 2013 ha utilizado imágenes satelitales de alta resolución, que determinan, con precisión, las plantaciones en sus diferentes estados (en crecimiento, madurez, cosechados, campos rehabilitados y mixtos). Estas imágenes delimitan los espacios ocupados, permitiendo apreciar la situación actual de la actividad cocalera.

Los resultados obtenidos se muestran por hectáreas afectadas al cultivo. En diciembre del 2013 la extensión fue de 49,8 hectáreas, distribuidas en catorce zonas de producción. Esta cifra es 17.5% menor a la reportada en el 2012, siendo el 2013 el año de mayor reducción de los últimos 14.

Es importante señalar que el área determinada en los resultados involucra, la extensión cuyo destino es el narcotráfico, como la extensión cuya producción se deriva al consumo tradicional o tolerado, el cual corresponde a 6.7 hectáreas aproximadamente.

Las densidades de los cultivos pueden varias de 2,000 a 3,000 plantas por hectárea, con una producción de 0.7 toneladas de hojas por hectárea en cada año. Sin embargo, en cultivos intensivos se puede alcanzar 60,000 plantas por hectárea, con una producción de 4.0 toneladas de hojas por hectárea, obteniendo 4 o más cosechas al año.

El último dato estadístico reportado por la UNODC en el año 2008 indica que 375 kilogramos de hoja de coca equivale a 1 kilogramo de cocaína, aunque  se habla de plantas con las cuales este factor de conversión se reduce a 200 kilogramos.

 

Colombia

El reporte de Colombia es detallado y profundo, basado en imágenes satelitales de resolución media, con verificaciones en campo. En el mismo se indica que a partir de la determinación del área sembrada, se realizan investigaciones complementarias para definir integralmente la afectación. Los datos básicos se complementan mediante encuestas a los cultivadores, pruebas de producción, llegando a determinar la eficiencia en la transformación de hoja de coca en cocaína, estimación del potencial de producción, deforestación, familias afectadas, entre otros datos.

A diciembre del 2013, en Colombia existían 89.2 hectáreas afectadas a la producción de coca, siendo 48 las hectáreas las sembradas netas, es casi el mismo valor que el año 2012. Existe un efecto compensatorio entre los departamentos que conforman el país, 7 con tendencia al incremento y 13 con tendencia a la baja. Lamentablemente, 2 departamentos limítrofes con Ecuador, Nariño y Putumayo, han experimentado incrementos importantes en el último año. En Putumayo aumentó un 25%, alcanzando 7.667 hectáreas y Nariño el 22 %, 13.177 hectáreas.

En el caso de Colombia, la capacidad potencial de producción de clorhidrato de cocaína estaría entre 249 y 331 toneladas.

Ecuador debe establecer controles eficaces y eficientes que prevengan la posibilidad de convertirse en un país productor, considerando sus condiciones edafológicas y climáticas. Sin embargo, el principal riesgo de nuestro país continúa siendo la alta productividad de nuestros vecinos.

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